INGREDIENTES para 3 pers.

600 grs de garbanzos cocidos y escurridos.
1 cebolla.
1 manojo de acelgas.
2 boniatos rojos.
1 cucharada de pimentón dulce.
1 pizca de sal.
aceite de oliva.

Si disponemos de garbanzos secos, deberemos ponerlos en remojo la noche anterior, escurrir el agua, poner a cocerlos en agua hirviendo con una pizca de sal durante dos o tres horas dependiendo de la variedad del garbanzo y de la dureza del agua de cocción.


ELABORACIÓN

Picamos finamente la cebolla y mientras la doramos con un par de cucharadas de aceite de oliva, lavamos las acelgas y las cortamos, pelamos los boniatos y los cortamos en dados.

Una vez bien pochada la cebolla añadimos el pimentón y acto seguido para que no se queme éste añadimos las acelgas y el boniato, removemos un poco a fuego medio y añadimos 300 ml de agua junto con una pizca de sal.

Dejamos cocer entre 15 o 20 minutos o hasta que esté el boniato blando, acto seguido añadimos los garbanzos, añadimos agua si lo consideramos necesario; y los calentamos unos pocos minutos. Al emplatar servimos con un buen chorro de aceite de oliva en crudo y listo!.

Para mantener los mayores nutrientes posibles de las verduras prepararemos el guiso como detallamos anteriormente, ya que haciendo una cocción corta, (lo justo para ablandarlas un poco) mantendremos gran parte de las vitaminas, ya que a mayor duración de la cocción, mayor degradación de las vitaminas.

 

Sobre El Autor

En el año 2004 tras dar un gran giro mi despensa experimenté notables cambios a nivel físico y psíquico y pude tomar consciencia de la relación directa entre alimentación y enfermedad. Descubrí en la macrobiótica una preciosa manera de entender la salud y la vida que me dejó fascinada y me ha permitido vivir todo este tiempo entusiasmada entre fogones, procurando mantener mi equilibrio y el de los míos muy lejos de la medicina alopática. Apasionada por igual de los viajes y amante de las gastronomías del mundo gustaba de aunar mis pasiones y a la vez buscar la proximidad entre culturas y cocinas, mostrando ese nexo de unión que hallé en las raíces de la alimentación, y que se da justo en nuestra reconexión con la tierra y sus ciclos.

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