Guiso de Trigo Sarraceno con Calabaza
 

INGREDIENTES para 2 pers.

½ Taza de trigo Sarraceno.
2 Puerros medianos cortados finos.
500 gr de calabaza dulce redonda.
1 Puñado de guisantes frescos.
2 Cucharadas soperas de miso blanco.
1 Tira de alga Kombu de unos 5 cm.
Aceite de Oliva.
Sal marina.
Hierbas aromáticas al gusto o ras hanout.


ELABORACIÓN

En una sartén sin aceite tostamos el trigo sarraceno (sin lavar) durante varios minutos a fuego lento. Retiramos y reservamos.
Saltemos en una olla los puerros con unas gotas de aceite y una pizca de sal marina durante unos 5 minutos sin tapa o hasta que empiecen a dorarse un poco.

Añadimos la calabaza cortada a dados grandes, el trigo sarraceno tostado, la kombu, las hierbas aromáticas y 3 tazas de agua. Tapamos y cocemos a fuego lento durante 45 minutos, pasado este tiempo añadimos los guisantes y los dejamos cocer 5 minutos.

Rectificar la consistencia del potaje añadiendo más líquido si fuera necesario, retiramos un poco de este caldo y diluimos en cada plato la cucharada de miso blanco (ya que éste no debe cocinarse para así mantener vivas las enzimas). Cortamos el alga kombu en tiras finas y servimos en los platos.

Se recomienda servir con un buen chorro de un buen aceite de oliva de calidad, por ejemplo nosotros siempre utilizamos aceite de oliva de primera presión en frío.

 

Guiso de Trigo Sarraceno con Calabaza

Sobre El Autor

En el año 2004 tras dar un gran giro mi despensa experimenté notables cambios a nivel físico y psíquico y pude tomar consciencia de la relación directa entre alimentación y enfermedad. Descubrí en la macrobiótica una preciosa manera de entender la salud y la vida que me dejó fascinada y me ha permitido vivir todo este tiempo entusiasmada entre fogones, procurando mantener mi equilibrio y el de los míos muy lejos de la medicina alopática. Apasionada por igual de los viajes y amante de las gastronomías del mundo gustaba de aunar mis pasiones y a la vez buscar la proximidad entre culturas y cocinas, mostrando ese nexo de unión que hallé en las raíces de la alimentación, y que se da justo en nuestra reconexión con la tierra y sus ciclos.

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